Desde que comenzara la serie Grand Theft Auto, sus protagonistas han pasado de ser granujas de medio pelo a convertirse en capos mafiosos.
La serie Grand Theft Auto, lanzada para PlayStation en 1997, no podría haber empezado en un lugar mejor que en Liberty City, un nombre sinónimo de libertad. Comenzó como una oportunidad de explorar la ciudad y emprender misiones con total control del jugador, lo que la convertía en una aventura totalmente liberadora. Esta trama abierta evolucionaba según las decisiones que tomara el jugador y se podía dejar de lado por completo para descubrir los múltiples secretos del juego o, simplemente, subirse a un coche y armar jaleo.
Y meterse en líos era muy sencillo, ya que las fuerzas de la policía local tomaban medidas muy drásticas contra el robo de coches y el asesinato, delitos ambos imprescindibles para completar las misiones, lo que garantizó que el juego solo estuviera disponible para adultos. Las persecuciones policíacas no eran ni mucho menos algo novedoso en los videojuegos, pero sí lo era la sensación que tenía el jugador de que realmente las había provocado como consecuencia de sus actos, o que en sus manos estaba también tomar otras decisiones para poder escapar. Como guinda, el irresistible sabor de la libertad. La idea de que cada acción conlleve consecuencias realistas se ha convertido en uno de los puntos fuertes de las tramas de la serie GTA.
En 1999 llegó la continuación, si bien es cierto que fue después del lanzamiento de un pack de expansión que ambientaba el juego original en el Londres de los años 60. Y, mientras que el juego era muy parecido a su predecesor, Grand Theft Auto 2 contenía un conjunto de mejoras que poblaban la ciudad (en esta ocasión, un lugar no especificado en un futuro próximo) con habitantes aún más diversos que antes. Los equipos de SWAT y las tropas del ejército eran los encargados de acabar de forma radical con las oleadas de crímenes, y algunas zonas del mapa estaban controladas por bandas rivales que podían enfrentarse entre sí.
Los dos primeros juegos disponían de gráficos 2D relativamente sencillos y muchos pensaron que el cambio a 3D era demasiado ambicioso para un juego que dependía tanto de la libertad de movimiento y de la progresión no lineal de las distintas misiones. Con la llegada en 2001 de Grand Thef Auto III para PlayStation®2, los escépticos tuvieron que tragarse sus palabras.
Una nueva dimensión
El cambio a 3D hizo que se convirtiera en un juego aún más realista en el sentido visual, que no solo mantenía el humor negro y satírico de los juegos anteriores, sino también la clave de la serie: la sensación de libertad y de evolución constante de Liberty City según las decisiones del jugador.
Un año después se lanzó Grand Theft Auto: Vice City, que se ganó el reconocimiento de todo el mundo. Aprovechando el mismo motor de GTA III, recreaba las vistas y los sonidos de Miami en 1985 y disponía de una mayor área de juego que su predecesor. Todo en Vice City era más grande y más atrevido, algo no solo típico de la serie misma, sino también de aquella década en la que el buen gusto brillaba por su ausencia. Se añadieron nuevas armas y vehículos y los giros de la trama eran al más puro estilo de Hollywood.
La reputación de Rockstar Games creció con cada juego gracias a su elegante presentación y a sus numerosos toques satíricos al más puro estilo de 'Los Simpsons'. Los juegos de Grand Theft Auto contenían guiños que iban desde 'El Padrino' a 'Quadrophenia', pasando por 'Corrupción en Miami'. Sin embargo, la tercera entrega para PlayStation 2 redefinió por completo los límites de los juegos de desarrollo libre, un género que prácticamente habían inventado ellos.
Grand Theft Auto: San Andreas superó con creces a Vice City, ya que se ambientaba en todo un estado en lugar de solo una ciudad. Su enorme mapa contenía las ciudades de Los Santos, San Fierro y Las Venturas (Los Ángeles, San Francisco y Las Vegas, respectivamente), además de los parajes naturales, desiertos y cordilleras que las rodeaban.
Ambientado a principios de los 90 y ligeramente inspirado en películas como 'Los chicos del barrio', su crudeza lo alejaba de las chaquetas remangadas color pastel y las luces de neón que le valieron a Vice City numerosas comparaciones con 'El precio del poder (Scarface)'.
De vuelta a Liberty City
Pese a que Vice City y San Andreas son demasiado impresionantes por sí mismos como para considerarlos simples packs de expansión, Rockstar rehusó referirse a estas entregas como continuaciones completas de GTA III: el público tendría que esperar hasta 2008 para comprobar si Grand Theft Auto IV (el primero de la serie para PLAYSTATION 3) estaba a la altura de las expectativas.
Mientras tanto, se lanzaron los títulos Liberty City Stories y Vice City Stories para PSP, con historias totalmente nuevas y misiones basadas en escenarios y personajes de GTA III y Vice City, respectivamente. Los críticos alabaron estos dos juegos debido a que recreaban perfectamente la experiencia de Grand Theft Auto en la portátil, por lo que se volvieron tan populares que acabaron publicándose también para PlayStation 2.
Después, en abril de 2008, tras meses de especulaciones y entusiasmo, GTA IV se lanzó al mercado con un éxito de ventas y crítica sin precedentes.
La historia épica de la vida de Niko Bellic en Liberty City ha superado en casi todos los aspectos a sus entregas predecesoras, tanto con sus gráficos de alta definición de un nivel asombroso de detalle gracias a la potencia de PLAYSTATION®3, como a los maravillosos toques creativos, entre ellos la incorporación de teléfonos móviles, canales de televisión o incluso una Internet ficticia.
Una década después
En los 11 años transcurridos entre el primer Grand Theft Auto y sus tres continuaciones (u ocho, según se mire) han cambiado muchas cosas en Liberty City. El hardware cada vez más potente, los dispositivos de almacenamiento con mayor capacidad y el aumento de los presupuestos de producción han contribuido a conseguir juegos con mejor aspecto, además de unas animaciones y una inteligencia artificial de vanguardia para los personajes.
Sin embargo, si echamos la vista atrás hasta el principio de la serie, podremos comprobar el gran número de elementos cruciales que en realidad han estado presentes desde el principio. Humor oscuro y satírico salpicando tanto los diálogos como las emisoras de radio; misiones ingeniosas y variadas, a menudo parodiando películas famosas; y, lo más importante, la constante sensación por parte del jugador de que su personaje es tan importante como el mundo que le rodea.
La última obra de Rockstar demuestra un nivel impresionante tanto en la técnica como en la creatividad y establece un nuevo punto de referencia en el campo videolúdico en lo que se refiere a detalles visuales, libertad de movimiento y narración de la historia. Y el caso es que, en dos de estos aspectos, se asemeja al Grand Theft Auto original mucho más de lo que piensa la gente. El espíritu de ambos juegos es la idea de que, en un mundo caótico, las acciones del jugador siguen trayendo consecuencias lógicas.
GTA IV es un perfecto tributo a su más antiguo predecesor, un homenaje a un concepto concebido de forma brillante, que más de una década después, sigue cautivando la imaginación de los jugadores.
Fuente:
Playstation.com*